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HISTORIA

                 

 

 

Muy poco sabemos de nuestros pueblos con anterioridad  al siglo X. Es a partir del XV cuando se empieza a conocer el entramado organizativo de los pueblos y gentes leonesas.

La hegemonía del dominio realengo, nos hace pensar que estos pueblos se formaron como pequeñas comunidades de colonos, que bajo la protección del rey y en torno a su propia iglesia, iniciaban la explotación de unas tierras, previa delimitación de su termino y bajo el compromiso de pagar al rey una parte de la cosecha.

                            

 

ENTRE EL SIGLO IX Y EL XII

         

El proceso repoblador entre el siglo IX y el XII fue dirigido por reyes y monasterios.

Hasta principios del siglo XII , fue Espinosa una Villa Real o de realengo, regida por los distintos reyes que existieron en la época.  

 

                    ESPINOSA RECIBE UN FUERO

      

La  dificultad por atraer colonos a determinadas tierras, hace que bajo el especial interés de los reyes por repoblar zonas de alto valor estratégico o productivo, se concedan fueros.

 

UN FUERO es un documento legal y jurídico que un rey o señor jurisdiccional otorga a un pueblo. Suele acompañarse de privilegios para sus moradores. Los fueros leoneses tenían como objetivo animar a la repoblación de pueblos y tierras.

 

En el fuero de Espinosa se concede como importante privilegio: LA LIBERTAD DE MOVIMIENTO DE LOS VECINOS Y EL PLENO DERECHO A LA PROPIEDAD PRIVADA, Y A POSEER COMO PROPIOS LOS FRUTOS DE SU TRABAJO.

 

Mientras que RIOSECO Y TAPIA siguen bajo el señorío del rey, ESPINOSA pasa a pertenecer al monasterio de SAN ISIDORO.

 

Consciente el monasterio de la importancia económica y estratégica del lugar enclavado en la margen izda del LUNA y en el paso a la rica vega del ÓRBIGO, se hace con ESPINOSA junto a NOCEDA y PINOS en una permuta al rey ALFONSO IX a cambio de otros territorios en tierra de campos.

 

Es el propio monasterio de SAN ISIDORO el que concede a ESPINOSA la categoría de VILLA.

 

El abad de San Isidoro nombraba en Espinosa juez, teniente juez  y escribano por un año o el tiempo de su voluntad, como en todos los concejos del señorío y si le placía, cada tres años enviaba juez de residencia.

 

    

ENTRE EL SIGLO XIV Y EL XV

 

El tiempo entre estos dos siglos y la situación política y económica  va a marcar el destino de estos tres pueblos.  las guerras nobiliarias  de luchas por el poder y por el reparto de territorios, el hambre, las rapiñas, la peste negra. Todo esto condena a los territorios de la Corona de Castilla a una larga fase de inestabilidad, miseria y despoblación. De alguna forma esto fue aprovechado por un sector de la nobleza foránea y leonesa para asentar y extender sus dominios. Los Quiñones, los Bazán, los Osorio etc,etc., se reparten buena parte de la provincia leonesa.

 

Son tiempos difíciles de  sumisión y hambruna que obligan a muchos pueblos a doblegarse a la voluntad de nobles y reyes.

RIOSECO Y TAPIA pasan a pertenecer al Conde de Luna que sigue luchando por el dominio de ESPINOSA, que como digimos pertenece al monasterio de San Isidoro.

 

Sostiene varios pleitos el Conde Luna contra el monasterio por poseer ESPINOSA. Los vecinos y el concejo de esta, conscientes de su situación política y dependencia del monasterio, prefieren a este que caer en los dominios del Conde Luna, implicándose en el proceso y apoyando totalmente al monasterio. El rey falla a favor del monasterio y Espinosa definitivamente tendrá como señor jurisdiccional al abad del monasterio de San Isidoro de León.

 

En el siglo XVIII Espinosa reconoce que desde tiempos inmemoriales han dado al monasterio de San Isidoro la quinta parte de los frutos que producen la mitad de las tierras centenales del término, así como la cuarta parte de la hierba que producen los prados. Ello supone el reconocimiento de"facto" de que la propiedad de más de la mitad de las tierras del término es del monasterio.

 

Dada la dificultad que este tenía a la hora de controlar la producción, ambas partes ya en la edad media, llegan a un acuerdo por el que el concejo arrienda a perpetuidad mediante un foro al convento dichas tierras y prados a la vez que le paga anualmente nueve cargas y tres celemines de centeno.

             

 

LA JUSTICIA Y LOS PENADOS

 

Son los propios vecinos, nombrados por los señores los encargados de impartir la justicia. Al tener estos tres pueblos jurisdicción sobre si, es decir al no estar sometidos a una villa, son sus propios jueces ordinarios y los encargados de resolver los asuntos civiles y criminales que surjan en cada lugar. Lejos de entender en leyes, funcionan y aplican la justicia conforme a la costumbre, a sus experiencias y acorde con la lógica de la razón y del derecho popular.

 

Los penados eran encarcelados en la cárcel que cada uno de los lugares debía tener y con frecuencia parte de sus bienes confiscados. Dado lo reducido del vecindario y la escasez  de recursos, la carcel a la que van a parar los penados en primera instancia se situa en la diferentes casas de los vecinos en las que se mantiene a los reos atados con grilletes hasta que las instancias judiciales superiores en función del delito, decidan traspasarlo para las cárceles situadas en las villas cabeza de jurisdicción o a la ciudad de León.

 

Así se aprecia en la visita que el juez de residencia nombrado por el monasterio hace a su villa de Espinosa en la que visita la casa de Francisco Rodríguez, vecino y en funciones de teniente juez ordinario y en la que se halla presente la cárcel y prisión de ella. En ella reconoce que no hay presos y si un par de grillos con su pina y un cepo con el correspondiente candado.

 

Es en la villa de Espinosa donde el propio monasterio se preocupa de que el juez ordinario y el concejo tengan preparada y cuidada la horca, situada a la entrada del pueblo a fin de que los visitantes sepan que allí hay justicia impuesta por el monasterio.

 

 

SIGLO XVI

 

Las relaciones del concejo y vecinos de ESPINOSA con el monasterio no sufren cambios durante buena parte del siglo XVI. Es durante la segunda mitad cuando se enciende la chispa en relación al monte de Valdecelada y del foro del quinto sobre la mitad de tierras centenales y prados.

 

Todo parece iniciarse en 1553 cuando los vecinos y el concejo hacen frente al monasterio y se niegan a pagar los foros en un claro desafío .

 

La sentencia se falla a favor del monasterio y no solo les obliga a dejar libres dichas tierras, que era lo que realmente quería el monasterio, sino también a que paguen los 7000 maravedís que les deben, las 90 libras de truchas, y las tres docenas de perdices acumuladas durante tres años y se le exige la quinta parte el fruto que se cogía hasta ese año en: las senras del camino de Rioseco, catorce tierras y los quintos de todas las tierras que se labran en las cuestas y debesas altas, así como todas las tierras de casares, las del carvajo y las de matarrionda.

 

Sin embargo, el concejo de Espinosa recurre en 1553. De nada parecen servir los alegatos de los representantes y procurador de ESPINOSA, ya que la Chancillería falla de nuevo a favor del monasterio.

 

Esta sentencia definitiva pronunciada en Valladolid el 18 de septiembre de 1556 iba a cambiar la situación de las vecinos de ESPINOSA y las relaciones de estos con el monasterio al que van a mirar con otros ojos a partir de ese momento.

 

El concejo y vecinos no se conforman con la sentencia y recurren por via de súplica presentando una serie de agravios en los que manifiestan que el monasterio pretende hacerse con el dominio de todos los montes y tierras concejiles.

Entre los alegatos del monasterio y los del propio concejo trascurre el tiempo hasta que se produce la sentencia a favor del monasterio.

 

De nuevo pierde ESPINOSA. Crecido el monasterio con dicha sentencia, ordena que el correjidor de León  valla a ESPINOSA y obligue a los vecinos a pagar la quinta parte de la cosecha antes de que la recojan. La orden llega a ESPINOSA el 23 de julio de 1559 y en ella se prohíbe al pueblo recoger el pan de las tierras situadas en las cuestas de la dehesa alta, pese a que el grano ya estaba maduro. Los vecinos no tienen más remedio que acatar sumisamente la orden.

 

Pese a solicitar los vecinos que se levante el embargo, el 11 de agosto de 1559 entra en Espinosa el correjidor para hacer cumplir a los vecinos la sentencia.

 

El monasterio no contento con aquello, solicita que se interrogue a los vecinos sobre los frutos recogidos desde 1553 con el fin de cobrar las rentas retrasadas no pagadas.

 

Las relaciones del monasterio de San Isidoro y los vecinos de Espinosa quedan definitivamente dañadas al verse los vecinos obligados apagar fuertes sumas al monasterio y a reconocer un foro en el que suponía que la mitad de las tierras del término debían de pagar la quinta parte de la cosecha.

 

Este foro se mantiene aun en 1752 y va a legalizar definitivamente la propiedad directa del monasterio sobre estas tierras.

 

Será en la desamortización de 1835 cuando dichas tierras sean compradas en subasta pública por los vecinos.

 

Las Cortes de Cádiz una vez una vez restaurada la monarquía y superada la guerra de la Independencia, marcan un punto de partida en el nuevo orden institucional y en la supresión de algunos pilares básicos y estructurales del antiguo régimen. La abolición de los señoríos y con ellos de las jurisdicciones y dominios políticos de los grupos privilegiados, clero y nobleza.

 

 

LOS AYUNTAMIENTOS

 

En 1836 se crea el ayuntamiento de Benllera. Lo formaban además de su sede o capital: Tapia, Carrocera, Cuevas, ESPINOSA, Otero, Piedrasechas, Rioseco, Santiago de las Villas y Viñayo.

 

En 1851 aprovechando una nueva reforma administrativa municipal, el ayuntamiento de Benllera se dividió y una parte de sus pueblos, los situados en la vega del río Luna, formaron el nuevo ayuntamiento de Rioseco, formado por Rioseco, Espinosa y Tapia que va a tener capacidad de gestión y administración propias. 

 

Los primeros alcaldes pedáneos en Espinosa  fueron: ISIDORO FERNÁNDEZ de 1852 a 1857. SATURNINO MARTINEZ 1857 a 1858. DOMINGO ALONSO de 1858 a1860. El actual es JOSE LUIS. 

 

 

LOS DIEZMOS

 

La carga más gravosa para los campesinos de estos tres pueblos (igual que para los demás) son los diezmos que suponían el diez por ciento de las cosechas. Los diezmos mayores se pagaban en especie (grano) y los campesinos solo podían retirar de las eras el grano cuando los perceptores  hubieran valorado la cantidad que les correspondía. Era un tributo que se entendía debía pagar el hombre a Dios por haberle dado los frutos

 

Con frecuencia en la segunda mitad del XVIII se producen pleitos entre los preceptores de los diezmos. En la villa de ESPINOSA se produce un enfrentamiento entre el cura y el monasterio. El pleito se celebra ante los tribunales eclesiásticos, fallándose a favor del monasterio. Ante la apelación del cura, será en 1799 cuando se produzca la sentencia definitiva a favor del monasterio que será el encargado de cobrar los diezmos en ESPINOSA.

 

A partir de ese momento las relaciones entre el cura y el monasterio no van a ser fáciles, llegando incluso el monasterio a no nombrar párroco en ESPINOSA durante años.

 

1762-       Había en la Villa en esa época: dos sastres, diez tejedores, dos herreros, cuatro molinos de maquila y dos taberneros. La Santa Hermandad eran los propios vecinos, que mediante la institución del concejo, cuidaban de mantener en pie y sitio la horca para ahuyentar a los malhechores y bandidos, o a las malas lenguas.  

1839-        Espinosa pertenecía al ayuntamiento de Benllera, tenía 80 casas, escuela de primeras letras dotada con 360 r.s. A ella asistían 60 niños de ambos sexos. Recibía la correspondencia por León. Producía trigo, lino, cebada, centeno, garbanzos, alguna otra legumbre. Caza: liebres, perdices y pesca de truchas, barbos y anguilas.

  

1887-          Había en el pueblo 112 familias y 439 habitantes.

  

 

 

 

ESPINOSA SE QUEMA TOTALMENTE

 

DOS VECES

  

Parece ser que Espinosa estaba condenada al fuego puesto que ardió totalmente dos veces.

 

Antes del primer incendio se llamó Villa De Pinos. El nombre le venía de la inmensidad de pinos que había en la zona. Por las envidias suscitadas entre los nobles por poseer este trozo de tierra hicieron incendiar a la Villa de Pinos. Posteriormente pasó a llamarse  Espinosa. De donde le viene el nombre de Espinosa no está claro, aunque se cree   que el nombre pudo venir de la abundancia de plantas espinosas que hay por toda la ribera. Lo que si está claro es que anteriormente fue llamada Villa de Pinos.

 

Aunque solo se tienen datos manuscritos desde 1202, coincidentes con la época del repoblamiento de toda la zona del valle, probablemente haya habido otros asentamientos anteriores en la época romana. Se cree que  coincidiendo  con la explotación de los recursos auríferos, como muestran recientes investigaciones sobre las “Médulas de Villarroquel”.

 

El documento que da la noticia más antigua sobre la existencia de Espinosa, es un pergamino que figura con el número 258 en el catálogo de documentos del convento de Santa María de Otero de las Dueñas, con la ficha siguiente: “Don Aparicio dota a doña María, su mujer, en arras de la mitad de su heredad en Spenosa. Era 1240. Año 1202. –Octo Kolds…- El segundo documento data de 1244.

 

1665-          El pueblo se quemó en su totalidad desapareciendo el antiguo asentamiento. El pueblo se extendía por los prados del lobo, cruzando la actual carretera hasta la falda del monte  donde ahora está  el cementerio. En ese lugar estaba la antigua iglesia de ahí le viene el nombre de VALLE DE LA IGLESIA. En la actual huerta de San Roque, estaba ubicada la Capilla de SAN ROQUE y cerca de la actual iglesia estaba la iglesia de SANTA COLOMBA. De ahi el nombre de: calle de Santa Colomba. Al cristo del retablo se le llama CRISTO DE SANTA COLOMBA, posiblemente porque pertenecía a dicha capilla y se pasó  a la de ahora de San Saturnino..    .

                           

En el incendio de 1655  se perdieron gran parte de documentos que hubieran podido arrojar más luz al conocimiento de la historia de este pueblo.  

 

LA IGLESIA

 

La iglesia actual se comienza a construir en 1754. Costeada casi en su totalidad por los propios vecinos. La estructura se construyó en 12 meses. Por la fecha de las facturas se deduce que las obras continuaron lentamente durante muchos años:

 

1782-         Los vecinos contribuyen a enlosar el pavimento de la iglesia.

1793-         Se hicieron los 8 arcos y pórtico.

1799-         Se realizan obras de consideración. No se especifican pero se gastaron 5087 ladrillos, 7 carros de cal y se pagaron 121 jornales.

1846-         Se paga a los canteros 562.  r.s. por restaurar parte de la torre y una piedra labrada para la entrada de la iglesia, 143 r.s.

1853-         La escalera de caracol para la torre.

1864-         La cajonera de la sacristía.

1865        Las cornisas de los arcos.

1866        Se retocaron los altares laterales y se pintó el techo del presbiterio.

1883        El confesionario nuevo.

1885-         El cepo de animas del Santísimo. Una peseta. Fue la primer factura en pesetas.

1886-         La vara que sostiene el balaustre del coro.

1888-         Los cuadros de los sagrados corazones que estan a los lados del retablo mayor.

1890-         Con 253 pesetas de San Antonio y 23 de un particular se compra el palio.

1891-         La campana pequeña en la torre.

1893-         Los dos hacheros del presbiterio.

1899-         La verja que  cercaba la pila bautismal.

 

1906-         La verja de hierro que cerraba el presbiterio. 18 arrobas a 9 Pts. la arroba.  

          

 

          INSTALACIÓN DEL RELOJ

 

1948-         La más importante reforma comenzó el 31 de marzo de 1948. la instalación del reloj, donado por Leoncio Martínez. Para ello se derribó el campanario viejo y la aguja de la torre, añadiendo a esta un nuevo  cuerpo de 2,90 ms. La altura total quedó en 20 ms. El importe total fue  de 41.600 pts. De ellas 33.000 fueron giradas desde Méjico por Leoncio  Martínez y el resto lo puso:  la cofradía de ánimas, la junta vecinal y el  mayordomo de San Antonio. 

 

Este fue un avance importante para Espinosa y me atrevo a decir que para algún pueblo vecino. 

Espinosa dejó de mirar al sol para saber la hora, ya que el reloj de la torre marcaba las horas y las medias. Cuentan que en Villarrodrigo también dejaron de andar un poco perdidos al escucharse las campanadas desde allí.

 

Pinchad en libro y saldrá todo lo referente a la donación y colocación del reloj.

 Este libro lo ha facilitado Toña y su yerno Javier. Gracias a los dos.

( libro )

 

 

                                CENSO

 

1887-         Había en el pueblo 112 familias y 439 habitantes.

1900-          535 habitantes.

1950-         En este año tiene Espinosa 98 vecinos, 426 habitantes, 65 casas de una planta y 90 de dos plantas.  Espinosa de la Ribera fue desde siempre   un modelo ejemplar de villa y una de las zonas más prósperas del   entorno hasta su decaimiento en los años 70 el cual continúa en la  actualidad.

1994-         Había 188 habitantes, la esperanza de vida entre los censados era de 80 años y la media de edad de 53 años.

2008-         En la actualidad hay 40 casas habitadas y 84 vecinos. El fin de semana se contabilizan 81 personas que vienen al pueblo cada viernes y se van el domingo por la noche.

                        

 La media de edad supera los 65 años. La población está muy envejecida siendo las muertes algo constante y cotidiano.

             

En los últimos quince años tan solo ha habido dos nacimientos.  LORENA que nació hace 15 años y MARIA hace dos.